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Posts from the ‘Estrategia Personal’ Category

18
mar

«La libertad, el profesional autónomo y la recuperación del Mercado Laboral»

Ya se ha abordado en alguna ocasión desde esta bitácora, aunque tal vez no con la suficiente profundidad,el concepto de la «Marca Usted», al igual que se citaba al precursor de la misma, el gurú empresarial, Tom Peters, el cual nos advirtiera con aquello de…

«El trabajo –el suyo y el mío–, tal y como lo conocemos en la actualidad, será reinventado en el transcurso de los diez próximos años. Así de sencillo. Y así de profundo.»

Tom Peters en “50 claves para hacer de usted una marca”

siendo esta una afirmación muy certera, si tenemos en cuenta que la pronunció justamente hace ahora algo más de una década.

De esta forma, que el Mercado Laboral ha cambiado es una obviedad, pero que ya nunca volverá a ser el de antes ha dejado de ser un pronóstico para convertirse en una verdad palpable que se observa y constata con el transcurrir de los acontecimientos, día a día, dentro de nuestro turbulento entorno.

Tom Peters asumía estos previsibles cambios –en lo que entonces el llamaba “trabajadores de oficina”– congratulándose en extremo al suponerlos una liberación del profesional que pasaba de la esclavitud de férreas y ajenas normas dispuestas por otros a la libertad de hacer, de decidir, de elegir y construir la propia realidad profesional. “La revolución está en marcha”, afirmaba.

Mientras la economía del conocimiento y del saber se iba abriendo paso, Peters proponía “un Transplante de Actitud”, que no era otra cosa que sentir, pensar y, sobre todo, actuar como profesionales independientes. Cada profesional se convertía, desde ese momento, en su propia «Marca Usted». «Así de sencillo. Y así de profundo.»

Hoy, lo cierto es que no está el asunto para mucha congratulación, pero no es menos cierto que Tom Peters ya no es el único que defiende este planteamiento animando al cambio de actitud en el concepto del trabajo. Por fortuna, otros grandes profesionales –algunos, verdaderos visionarios– han ido sembrando día a día en nuestras conciencias esa semilla que permita la apertura de mente necesaria para asumir nuestra propia responsabilidad sobre el futuro, el nuestro y el de todos.

Por todo ello, hoy más que nunca,  es necesario, resulta imprescindible resaltar la figura del verdadero héroe de esta revolución: el profesional autónomo. Y esto, hasta el extremo de atreverme a afirmar que la recuperación del Mercado Laboral pasa indefectiblemente por la recuperación de la figura del autónomo como motor de la economía y de la creación de empleo.

Sólo si se fomenta ese espíritu emprendedor, sólo si se apoya esa capacidad de sufrimiento y esfuerzo profesional, sólo si se diseña un contexto en donde el profesional autónomo tenga facilidad de acción necesaria, se volverá a ver algo de luz sobre un Mercado de Trabajo apático, desdibujado, crítico, que no se ajusta a la nueva realidad social y económica del nuevo siglo.

Tom Peters vio en todo esto una oportunidad.

Ellos han dejado de ser responsables de nuestra carrera profesional –y, por extensión, de nuestra vida–. Lo somos nosotros; de nosotros depende lo que vayamos a ser.

Tom Peters en “50 claves para hacer de usted una marca”

Posiblemente así sea aunque ahora, entre lo espeso del momento, nos cueste verlo. Posiblemente lo tendremos mucho más complicado, pero, posiblemente consigamos ser libres. De nosotros depende.

10
mar

«El entorno, la proactividad y los círculos de influencia (Parte II)»

Círculos de Influencia basado en Stephen R. Covey(Viene de atrás) Si damos por aceptadas las afirmaciones del artículo anterior, en el que se pretendía demostrar la importancia de conocer, y de manera correcta las carácterísticas peculiares del entorno que nos rodea, será conveniente el continuar reflexionando sobre la actitud a adpotar una vez conocido dicho entornoUna actitud esta que, por cierto, no debería ser otra que proactiva, asumiéndola como un ejercicio de responsabilidad sobre nuestras propias vidas en cuanto que se nos exige tomar la iniciativa y no esperar a lo que venga sino intentar que las cosas sucedan tal y como nosotros deseamos.

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil. Cuando hoy miras a tu alrededor y observas, no sólo tu propia situación, sino también la de aquellos, algunos muy cercanos a ti, que te rodean, lo más lógico es pensar que este asunto no haya por donde cogerlo.

Y como este que escribe ha sido siempre muy crítico con los vendedores de humo que nos regalan con su panacea universal, y nos muestran los  mágicos , por breves en esfuerzo, caminos del éxito, se intentará ahondar algo en este asunto, y para este menester se recurrirá  a la teoría de los círculos de preocupación y de influencia que Stephen R. Covey ya nos mostrara en su bestseller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

De esta manera, nuestro entorno nos envuelve y nos rodea como un círculo dentro del cual se hayan todos nuestros motivos de preocupación, y en efecto, como era de suponer, no sobre todas las cosas que se encuentran en ese círculo tenemos capacidad de influir, pero sí en algunas, de esta forma aparecería dentro de nuestro círculo de preocupación un segundo al que llamaremos círculo de influencia, donde se encontrarían todos aquellos asuntos, muchos o pocos, que en mayor o menor medida sí podemos ejercitar nuestra influencia si ejecutamos nuestra acción.

Desbordado por la preocupaciónAsí, volviendo al concepto de proactividad, si somos capaces de concentrar todos nuestros esfuerzos en ese círculo sobre el que podemos trabajar, lo estaremos haciendo de forma efectiva sobre nosotros mismos y podremos aprovechar realmente nuestros esfuerzos, de tal modo que el círculo de influencia se hará mayor y nuestro control sobre la situación crecerá igualmente.

Por el contrario, lógicamente, si nos dispersamos entre todo aquello que nuestra acción no puede afectar, este esfuerzo será en vano, nuestro círculo de influencia decrecerá y, con toda probabilidad, nos veremos desbordados por una suma de preocupaciones que nos impedirán, definitivamente, tomar la rienda de nuestro futuro.

Y para ello, como ya se ha expuesto, me permito insistir, se hace preciso un gran ejercicio de responsabilidad, entendiendo que siempre hay algo que se puede hacer, partiendo desde nuestra libertad para posicionarnos en la adecuada actitudasumir la dirección de nuestra vida.

Libertad«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento»

Viktor Emil Frankl 1905 – 1997

Pero nadie ha dicho que esto sea fácil.

28
feb

Partiendo del pensamiento crítico

Pensamiento Crítico«No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon»

Albert Einstein (1879 – 1955)

En este entorno turbulento y tormentosos que nos ha tocado en suerte vivir, serán pocos los que puedan afirmar que nada les ha sido arrebatado y sí unos cuentos los que piensen, posiblemente, que algo, como un trozo de vida, se les ha quedado en el camino.

Pero por mal que pinte el asunto y mucho que podamos perder, hay algo de lo que sólo cada uno de nosotros es dueño absoluto y esto es de nuestra libre capacidad de pensar.

Todos somos conocedores de muchas cosas, todos tenemos gran cantidad de conocimientos, pero no toda esa información que se almacena en nuestras mentes deberá tratarse de la misma manera, pues si no actuamos con cuidado, esa posesión tan nuestra, dependiendo de la forma en se use, se puede convertir en una magnífica aliada o en una peligrosa trampa difícil de salvar.

Es por eso que sea fundamental el aprender a razonar partiendo de lo que en psicología se ha dado por llamar el «pensamiento crítico» [1] , un hábito que, por cierto nos resultará muy valioso si nos paramos a pensar que las teorías y los acontecimientos son cambiantes, pero la habilidad para reflexionar, razonar y argumentar, se convierten en herramientas que nos valdrán toda la vida.

Dice Carlos María Alcover que “el término «pensamiento crítico» se refiere a una capacidad para evaluar, comparar, analizar, criticar y sintetizar la información. Su núcleo es una disposición a evaluar activamente las ideas, a salirse de uno mismo y a reflexionar sobre la calidad de los problemas propios y ajenos” [2].

Es algo así como aquello de alejarse de los árbles para poder ver el bosque. Desde una perspectiva más general, actuar como si fuéramos jueces y no parte, evitando el razonamiento emocional,  ser capaces de analizar los cimientos sobre los que se sustentas nuestras creencias, examinar la evidencia, reflexionar sobre nuestras debilidades y fortalezas, cuestionar lo dado por supuesto parándonos a descartar las suposiciones y los sesgos…

Y para ello es necesario, condición sine qua non, algo tan fundamental como es liberalidad hacia nuestro yo —tanta como hacia el de los demás— una gran amplitud de miras y mucha honestidad de pensamiento, en la misma proporción que prudencia a la hora de valorar pero sin caer por ello en el miedo, sino más bien lo contrario; ser capaces de encauzarnos por una salida atrevida si fuera necesario.

Pero que nadie piense que esto es negativo por aparentar demasiado metódico. Simplemente es un proceso de evaluación que, al fin, puede suponernos un buen punto de partida; pero hay más.

«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino»

Viktor Frankl (1905 – 1997)

Y algo de todo esto, ciertamente, en nuestra mano está.

 


[1] Coon (1998)

[2] Joasé María Alcover “Introducción a la Psicología del Trabajo”

20
feb

Francis Atienza – marca personal con nombre propio

Francis Atienza

Francis Atienza nació en Alicante hace 38 años y aunque llegada la hora de comenzar a labrarse un porvenir lo hiciese en la Facultad de Sociología de la Universidad de Alicante, no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que su verdadera vocación residía en el mundo del photoshop, el diseño gráfico, y la fotografía.

Decididamente, como suele pasar cuando alguien marca de forma personal, optó por desoír los consejos de los que le animaban a la certidumbre de un futuro más o menos tranquilo amparado bajo un título universitario para, al final, emprender el camino profesional haciendo, le pesase a quien le pesase, lo que más le gustaba. Casi veinte años han pasado desde entonces y casi veinte años lleva viviendo biológica y espiritualmente de la profesión que siempre le había llenado.

«Tulipanes» de Francis Atienza

Según nos cuenta y reconoce que esto, lejos de ser fruto del azar, lo ha conseguido a base de mucho estudiar y estudiar, a investigar e investigar a base de ver cientos de miles de fotografías; luego otro mucho de practicar y practicar y muchísimo por haber tenido “la fortuna” de rodearse de los mejores de los que ha podido aprender y aprender.

Y así, con años, con trabajo, con esfuerzo y dedicación, entregándose por entero a hacer lo mejor y más auténticamente posible lo que verdaderamente sabes hacer es como, al fin, el tiempo te va colocando en tu lugar y acabas convirtiéndote, a veces sin pretenderlo, en ese alguien que ya destaca.

Y si a eso le sumas el valor añadido que supone ser una grandísima persona el producto resultante de la operación es una auténtica y verdadera «Marca Personal» de quien, por cierto, me siento muy orgulloso de ser hermano.

19
feb

Primero… SER

Revista "Capital" portada febrero 2011

Esta mañana, al ir a comprar la prensa del día, me he encontrado con la edición del mes de febrero de la revista Capital dedicada, en esta ocasión, de forma muy amplia,  a tratar el asunto del Marketing Personal y de la manera de venderse uno mismo, cosa esta que, por cierto, me ha causado una gran alegría.

Y esto ha sido así –el alegrarme, digo– porque me satisface  ver como cada vez son más los profesionales que vamos cayendo en la cuenta de que ya va siendo necesario el que  nos vayamos adaptando a la nueva realidad –nos guste o no– del nuevo Mercado de Trabajo en el que nos movemos.

La semilla de quienes fueron “visionarios” –Tom Peters y Andrés Pérez, por ejemplo– y de otros tantos que se fueron sumando al concepto del branding personal, ya germinó y comienza a echar buen fruto.

Pero con todo este revuelo de la marca personal habrá que llevar buen cuidado, que si ya se dijo desde aquí que en este asunto no se trata de llegar y besar el santo, es momento este de reflexión, pues no vaya a ser, principalmente, que nos pongamos a vender sin tener preparado primero el producto a entregar.

Y para ello habrá que comenzar con un ejercicio de introspección que nos permita conocernos –o reconocernos– más eficientemente y descubrir –o redescubrir–  aquello con lo que podamos sorprender.

Todo paso a paso, sin desviarnos del camino; asumiendo riesgos con valentía pero con cordura; desde el esfuerzo, el trabajo y la honradez; con seriedad pero con talante y buen semblante; sabiendo que la cosecha sólo viene tras la siembra; reconociendo que lo que queramos alcanzar, para que sea verdadero se habrá antes que ganar; siempre con el fin en mente de llegar, y de esa forma, posicionándonos, destacar en la autenticidad; y nunca, nunca, convertirnos, ni por asomo, en esos vendedores de humo que tanto podemos llegar a detestar y no ser de esta forma por eso mismo detestados.

Y ahora que siga la fiesta y el optimismo del Marketing Personal, pero por todo lo dicho pienso que no sería ningún disparate comenzar la labor primeramente, y desde la transparencia, por ocuparnos de… ser, de tal modo que lo que ofrezcamos, de verdad, presumiendo de excelencia, sea.

15
feb

«O te ayudas tú o no te ayuda nadie — “Expertología” de Andrés Pérez Ortega»

Capítulo 0. Presentación; primera frase del texto “Éste es un libro de autoayuda (o te ayudas tú o no te ayuda nadie)”. Y con esto sería casi suficiente para captar el mensaje que se nos quiere transmitir desde «Expertología. La ciencia de convertirse en un profesional de referencia».

El asunto es que don Andrés Pérez Ortega no nos deja solos y, en este su segundo libro, nos muestra el “cómo”, desmenuzando el proceso, conseguir posicionarnos como expertos en aquello que mejor sabemos hacer porque, nos asegura Andrés y yo comparto, “todos somos buenos en algo”, y, afirmo, tenemos que aprovecharlo –no nos queda otra– si queremos conseguir no sólo sobrevivir, sino más allá, destacar en este complicado entramado del turbulento Mercado de Trabajo que nos ha tocado en suerte.

«En el mundo del conocimiento en el que nos estamos adentrando, si no destacas, te quedas fuera.»

Andrés Pérez Ortega

Por ello, sería poco menos que imposible tener este fantástico libro entre las manos, conocer a don Andrés Pérez Ortega y no compartir una reflexión sobre quien es pionero y muy prestigioso profesional del Branding Personal en este país.

No cabe duda que no hay cosa mejor que adentrarse entre las páginas de este libro para averiguar lo que puedes encontrar en «Expertología», pero en este acercamiento a la obra de don Andrés –y coincidiendo con la opinión de otra gran profesional como es Mertxe Pasamontes– lo primero que cabría decir es que «Expertología» es un manual y un manual muy práctico.

Andrés Pérez Ortega y el autor de este blog en Alicante

«Expertología» es, sin lugar a dudas, un libro para tener siempre a tu alcance, siempre a mano; lo que yo llamo un “libro de mesita de noche”, al cual dirigirnos tantas veces como queramos para hallar tanta inspiración como sabiduría, como soluciones reales en nuestro trabajo de posicionamiento profesional.

Por otro lado, «Expertología» es un libro muy claro, tan claro como es siempre Andrés: Los milagros no existen (al menos en las empresas)”. Nadie da nada gratis y allá donde quieras llegar sólo lo conseguirás con tu propio trabajo y esfuerzo” –en un artículo publicado en Expansión y Empleo–.

Por todo ello, Andrés Pérez Ortega, desde «Expertología» nos anima a emprender ese viaje de profesionalización desde la transparencia que le caracteriza, orientándonos certeramente y sin tapujos ni falsos atajos. “Uno de los capítulos trata sobre la creación de tu “producto”. Porque si no tienes nada que ofrecer y además no estás en continuo desarrollo, todo lo demás es inútil” nos advierte.

Con todo, «Expertología» es un libro dirigido a “los profesionales que quieren escapar del cubículo, para personas que tienen la capacidad de dedicarse a lo que les gusta y para trabajadores valiosísimos que han quedado fuera de un mercado enfermo”, y por poco que nos paremos a pensar, descubriremos sin equivocarnos que todos estamos entre esta selección.

“Se trata –en fin– de entender que todos somos expertos en un ámbito más o menos amplio. No es una cuestión de edad, estudios o experiencia. Cada persona tiene en su “mochila” suficientes elementos para construir algo atractivo y valioso. Piénsalo un poco. ¿No recurren siempre a ti para resolver, mejorar o hacer algo?”. Piénsalo; nos lo dice Andrés Pérez Ortega y yo aseguro que merece la pena.

10
feb

¿Y quién dices que eres? – «Sólo tienes una oportunidad para causar una primera buena impresión»

Máscaras GriegasY se trata de presentar la mejor y más auténtica y sincera de tus facetas.

En la ponencia impartida por Manuel SolaDelega Networking– bajo el título “Técnicas de Networking para emprendedores”,  el primer tema a tratar abordaba el asunto de la presentación.

Se trataba, nos decía Manuel, de descubrir “la importancia que tiene practicar nuestro discurso de presentación, de cómo queremos que nos conozcan los demás y sobre todo, qué les podemos ofrecer y qué andamos buscando”.

Y no es nada fácil. Es curioso observar cómo a las personas nos cuesta tanto presentarnos; por lo menos de una forma efectiva. Sobre todo es llamativo, en los eventos de networking, por ejemplo, donde tras una buena presentación podremos recoger más beneficios de los que nos imaginamos, al final del evento en cuestión, solemos darnos cuenta de lo mal que lo hemos hecho –si es que lo hemos hecho y no no nos hemos escabullido entre la gente evitando la situación–.

No es nada fácil. Requiere un importante ejercicio de reflexión y, a la vez, de síntesis –que a ver si tanto practicar los 140 caracteres nos va sirviendo de algo– siendo este asunto de tal importancia que no se puede dejar, de ninguna de las maneras, a la improvisación«Sólo tienes una oportunidad para causar una primera buena impresión»

Estrechando manosSe trata de poder comunicar a quien tenemos enfrente, de una manera clara, sencilla y escueta, quiénes somos y qué podemos hacer por el otro; en qué podemos ayudarle y, a partir de ahí, comenzar a estrechar lazos. Se trata de preparar nuestra tarjeta de visita; una tarjeta flexible que podamos amoldar –desde la auntenticidad– según la situación lo precise; y para eso necesitamos reflexionar.

Reflexionar para conocernos, primeramente, a nosotros mismos, de tal modo que conozcamos nuestras fortalezas.

Reflexionar sobre las necesidades de nuestro entorno para poder detectar, de esta manera, nuestras oportunidades.

Y reflexionar sobre la mejor manera de transmitir adecuadamente nuestra verdadera esencia. Porque no se puede separar una cosa de otra.

No es nada fácil. No deberíamos olvidar que «sólo tenemos una oportunidad para causar una primera buena impresión» de la misma forma que siempre tendríamos que tener muy presente que tras un buen envoltorio, tras una marca de prestigio, deberá haber siempre, siempre un buen producto acorde al nivel.

6
feb

Reinicio y puesta en marcha


redivex 2009

Momento de la Conferencia en redivex 2009

Hace ahora un par de años, el 11 de marzo de 2009, en Valencia, tuve la oportunidad de asistir, en el marco profesional de redivex 2009, a la conferencia que ofrecieron tres grandes de nuestro entorno económico como Leopoldo Abadía, Fernando Trías de Bes e Isabel Aguilera.

Muchas e interesantes asuntos se trataron en esta Conferencia. Muchas e interesantes afirmaciones salieron de este evento, pero en este artículo, y para cumplir el objetivo que se busca, me gustaría recordar especialmente dos respuestas dadas por Isabel Aguilera.

Entre los asistentes, como en cualquier conferencia de análisis económico, había gran curiosidad por saber la opinión de los ponentes en relación al momento en que nuestra economía “tocaría fondo”; a la respuesta de Isabel no le faltó peso: “Si me doy cuenta de que me han tirado a una piscina, no espero a tocar el fondo para comenzar a nadar”.

Isabel Aguilera

La segunda respuesta a la que me refería se dio ante la curiosidad de los asistentes sobre qué es lo que iba a suceder en el futuro inmediato: “que tendremos que trabajar mucho más para ganar menos y vivir peor”, afirmó con rotundidad, además de añadir: “Para salir de esta crisis hace falta liderazgo individual y mucho trabajo. Tenemos que preguntarnos qué podemos hacer por nosotros y nuestro entorno en lugar de qué pueden hacer los demás por mí”.

El pasado 20 de enero asistí a la presentación de libro de Evaristo Ferrer«Cómo leer la prensa económica», y tras escuchar el análisis de nuestro entorno actual que hacía tan prestigioso profesor, en el capítulo abierto a las preguntas llegó aquella interesante –por parte del consultor Alfredo Muñoz– sobre su visión sobre el actual Mercado Laboral y de la situación del profesional en este comienzo de 2011 –clave, cuentan, para el futuro próximo de millones de trabajadores–.

Las claves de nuestro futuro como profesionales, para el profesor Ferrer, fueron claras:

  • Cambio de mentalidad.
  • Orientación hacia el trabajo.
  • Un calendario de trabajo más proporcionado, reduciendo festivos y orientado hacia la productividad.

Para acabar recordándonos aquello que dijo Ramón Tamames sobre que “los españoles trabajamos muy poco, y los pocos que trabajamos tenemos que trabajar mucho”.

Por otro lado, recordar la facilidad para encontrar, en estos últimos tiempos, en las estanterías de cualquiera de las pocas librerías que todavía quedan, un largo listado de libros que nos enseñan todos los trucos, de cómo hacer currículos eficaces en 7 días, de cómo estar trabajado en 15, de cómo superar entrevistas, libros que no enseñan cómo encontrar el empleo de nuestros sueños aún con la que está cayendo –los hay de todos los gustos, precios y colores– y hasta alguno, por lo menos en la portada, parece que se alegra de que hayamos perdido el empleo –que decir a alguien que acaba de dar con sus huesos en la puta calle: “Te han despedido ¡Enhorabuena!”, ya le vale algún punto a la sensibilidad del autor, por mucha inspiración positiva que se quiera transmitir–.

Y es que el dar consejos parece fácil –sin pretenderlo, ciertamente, los da hasta un tipo como yo, aunque uno prefiere pensar que comparte reflexiones–. De todos lados nos llegan “cómos” y “por qués”, milagrosos unos y deprimentes otros, y en su mayoría procedentes de quienes tienen la fortuna de no haber sufrido nunca lo que padecemos sus humildes y desconcertados lectores deseosos de agarrarnos a un clavo ardiendo.

Con todo, creo llegado el momento de aprender a buscar, de hurgar entre lo verdadero y lo falso y entonces seleccionar –que buenos, haberlos los hay y muchos– y, así, ser, sobre todo, nosotros mismos; pero, principalmente, ser; y siendo, actuar, porque lo que verdaderamente creo es que ahora, en este preciso instante, es el momento más oportuno para actuar.

La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”

Henry Ford (1863 – 1947)

“Si me doy cuenta de que me han tirado a una piscina, no espero a tocar el fondo para comenzar a nadar”, que ya lo dijo Isabel Aguilera; pues ya toca ponerse a menear pies y brazos como descosidos para intentar salir a flote; que cuenta nos trae.

Mucho hemos pasado en estos años –que bien largos que se están haciendo y lo que nos queda por pasar–, y no digo yo que haya que olvidar. No será cuestión de formatear para acabar con el pasado, que del pasado se aprende en el presente para construir el futuro. No, no es cuestión de olvidar, sino de afrontar, porque por muy mal que creamos que lo hemos hecho, siempre tendremos la oportunidad de volver a empezar, y así, con todos los datos bien guardados en el disco duro, con mentalidad abierta, con buena fe, con muchas ganas, reinicio y puesta en marcha.

27
ene

Que hablen de ti. No dejes que te olviden.

Mira por dónde que en estas últimas semanas un servidor ha estado, y suma y sigue, bastante ocupado preparando los exámenes cuatrimestrales de la Universidad y ha sido, en estas circunstancias, cuando he podido comprobar, una vez más, un asunto que me da pie para escribir este corto artículo.

Y es que, en efecto, hace ya se han cumplido más de dos semanas en que, debido a aquellos menesteres que ya he citado, no se ha publicado, hasta hoy, ningún otro artículo en este blog.

La consecuencia inmediata de esto: un descenso paulatino en el número de visitas a esta bitácora. Lógico ¿no? Si no aportas nada, nada tienes por lo que ser recordado.

Parece ser que fue el dramaturgo irlandés, o al menos eso cuentan que firmó aquella frase:

“Hay solamente en el mundo una cosa peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”.

Oscar Wilde (1854 – 1900)

Y creo que no va muy desacertada, aunque tampoco quisiera yo que se me malinterpretase.

No se trata de estar por estar, se trata de bien estar; se trata de que se nos tenga presente por nuestro bien hacer, en todos los sentidos. Se trata de hacer el ruido justo para no molestar y el necesario para recordar que se está.

Y eso se logra trabajando y trabajando bien; y se logra, sobre todo, ocupándose, con sincero agrado y afecto, de las personas que, al fin, son las que cuentan y para quien nosotros debemos contar, de tal forma que, con todo ello, en tu mano está que hablen de ti; en tu mano está el que no se olviden de ti.

22
dic

Porque te van a buscar, tienes que estar… ¡también en la Red!

¿Estar o no estar?

¿Estar o no estar?

¿Estar o no estar? Y a vueltas con el asunto.

Y es que parece ser que ya es un 48% el número de los reclutadores y directivos de los departamentos de Recursos y Humanos que, al parecer, usan las redes sociales a la hora de encontrar a los posibles candidatos. Esto, según se desprende de un informe de Unique, citado por Arancha Ruiz en su blog “Historias de Cracks”.

Dicho esto, es una asunto innegable el creciente uso de herramientas 2.0 tanto para los oferentes como para los demandantes del factor trabajo. Y ante esta realidad, la respuesta a la cuestión es que, precisamente, porque te van a buscar, lo mejor es estar; pero… bien estar.

Espiando en la RedEn efecto, deja que te encuentren. Es más, facilítales el que te encuentren. Y, por último, añado, ocúpate del encuentro en forma y modo. Y en la medida en la que puedas, sé tú el dueño de la situación. Además, por otro lado, sabes bien y eres consciente que en cuanto te des la vuelta, tu nombre –entre otras cosas– va a  estar googleado con intensidad, a la caza y captura de cualquier información considerada digna de registro.

Por todo esto, lo que afirmo es que es tuya la responsabilidad de que quien te busque encuentre lo que necesita. Tú tienes que gestionar las herramientas de las que dispones; para ello, tú tienes que definir tu estrategia, la tuya; tú debes ser, tú eres el constructor de tu reputación.

No dejes tu imagen en manos de nadie. No dejes tu futuro en manos de los demás. ¿Estás?

Lecturas relacionadas:

“Las redes sociales son una agencia de colocación: visión incompleta” en “Historias de Cracks”

“El presente de los RRHH se basa en la web 2.0” en “prcomunicación”

4
dic

Sobre la metáfora del «techo de cristal»


“Más allá del «techo de cristal»"

Aunque en letra sensiblemente más pequeña, –la que la plantilla permitía– en el subtitulo de esta bitácora, y no de forma casual se puede leer sin demasiada dificultad el enunciado que reza: «Por la mejora continua y el desarrollo personal». Y es que, siendo este un lugar desde donde se pretende abordar asuntos referenciados hacia el posicionamiento personal en el ámbito profesional, intentando no olvidar la perspectiva de las Relaciones Laborales será menester tratar y estudiar otras muchas  casuísticas y fenómenos que los puramente enmarcados, de manera casi estricta, dentro del puro marketing o branding –cosa esta que dejo a gusto de lector–  con el fin de, a ser posible, intentar entender, y así mejorar, esa complejidad que caracteriza a este ámbito de las Ciencias Sociales.

Con ese objetivo en mente comparto este trabajo que ha surgido tras la lectura del artículo “Más allá del «techo de cristal» Diversidad de género” que en la Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales publicaba Ester Barberá acompañada por el equipo formado por Amparo Ramos, Maite Sarrió y Carlos Candela –trabajo este a su vez propuesto por Marina Beléndez como estudio dentro de la Psicología del Trabajo–.

Así pues, dicho todo esto, me referiré al articulo ya citado, desde donde se parte de una situación laboral, que aún hoy es compartida en el entorno de los países occidentales más desarrollados y avanzados en material cultural, como es la discriminación que sufre la mujer al adentrarse en los mercados de trabajo y de alguna forma más concreta, a la metáfora conocida como  el «techo de cristal».

Segregación Horizontal y Segregación Vertical

Desde esta realidad discriminatoria de género, el equipo de trabajo determina dos niveles diferentes a la hora de comenzar una valoración sobre la estereotipia que sufre la mujer, ya sea desde la segregación horizontal o desde la segregación vertical.

Segregación horizontal

De esta forma, por un lado se constatan gran cantidad de indicadores en relación a la calificación de femenino o masculino dada a una ocupación a partir de las características socialmente atribuidas a la misma –segregación horizontal–. Así es fácil observar como determinadas profesiones se etiquetan de forma estereotipada como propias de un género a partir de asociaciones que se podrían calificar como socioculturales enmarcadas en un contexto histórico. Se ve, de esta manera como, hasta no hace demasiado tiempo, actividades profesionales –como la enfermería o la carrera militar, a modo de ejemplo–, eran atribuidas exclusivamente a la mujer o al hombre, respectivamente, sin ninguna otra explicación coherente que la discriminación a la que me he referido.

Por otro lado, desde el momento en que el género va implícito a salarios inferiores, menor reconocimiento profesional y ocupaciones de “segundo orden”, aparece reforzada nuevamente la discriminación hacia la mujer, justificando estas conductas, en la mayoría de las ocasiones, por ser percibido el trabajo de la mujer como complementario al realizado por el hombre, cabeza visible de la unidad familiar.

Así, si continuamos profundizando en este asunto, se comprobará otra realidad, reflejada esta en una proporción decreciente –tanto como ridícula– de la mujer en puestos de responsabilidad conforme vamos ascendiendo sobre la jerarquía piramidal, sea cual fuere el sector que se analice –segregación vertical– sin tener esto concordancia alguna con el nivel de formación y preparación que la mujer pueda tener para dichos puestos.

Los autores1 resaltan, en este sentido, los datos de estudios recientes que muestran la representación de la mujer en los más altos puestos de las organizaciones, situada esta apenas en niveles del 2%, ya sea en países como España, Gran Bretaña, Italia, Canadá o EE.UU. (Barberá, 2000), con muy poca variación de unos a otros.

Los obstáculos de la mujer en su ascenso profesional

Dos son los indicadores primarios que exponen los autores citados como delimitadores de la carrera profesional de la mujer hacia puestos de responsabilidad y dirección. Por una parte el que explican como “el nivel de formación y preparación profesional conseguidos”, y un segundo al que se refieren como “el contar con ayuda para afrontar las responsabilidades y cargas familiares” (Villota, 2000).

Pero lo cierto es que la complejidad del estudio del género va más allá si tenemos en cuenta, como así debe ser, la interacción a un tiempo con otras dimensiones como “la etnia, edad, o la clase social”,  formando, con lo ya dicho un todo sin el que sería inútil pretender entender las causas y el por qué de la discriminación laboral de género.

Son varios los autores que dan como principio y origen a esta discriminación esa división bajo el criterio del sexo en cuanto a las funciones productivas y reproductivas asignadas a hombres y mujeres (Borderías y Carrasco, 1994; Hartmann, 1994), teniendo estas últimas, las mujeres, una prioridad histórica orientada a su responsabilidad hacia la perdurabilidad y cuidado de la familia.

Responsabilidad familiar en la mujer

Sin embargo, existen otras teorías (Kanter, 1977) más encaminadas a atribuir el problema no a la naturaleza femenina ni lo que con ello conlleva el hecho de ser mujer, sino, más bien, a las percepciones de quienes ocupan los puestos en el mercado en relación con el mismo trabajo, de tal forma que en la misma medida que la mujer ha ocupado puestos de trabajo inferiores a los del hombre, estos puestos, de manera solapada, se han asociado, de forma más o menos implícita, a la mujer. Así aparecería una retroalimentación –a lo que en el artículo en cuestión se denomina “efecto madeja”–, que mantendría constantes, aunque ya sin fundamento, esas creencias respecto a la mujer en el entorno laboral como son: la mujer se incorpora más tarde al mercado laboral y lo hace sin preparación y para desempeñar las funciones que el hombre no quiere hacer, y todo ello hace suponer que el interés, la dedicación y la motivación de la mujer hacia su trabajo, por tanto, va a ser considerablemente menor que la del hombre.

La metáfora del «techo de cristal»

Por todo ello, se observa manifiestamente que aún encontrándonos con una generación de mujeres que se puede calificar como la de mayor formación y nivel en toda la historia, esto no se ha visto reflejado en un ascenso cualitativo del papel de la mujer en el desarrollo profesional.

Así, por los años 80 aparece la expresión «techo de cristal», la cual cobraría toda su popularidad en la década de los 90 (Peck, 1991); una expresión que, por cierto, refleja de manera muy conveniente las maneras en las que se reflejan las acciones discriminatorias hacia la mujer, en cuanto a los obstáculos no explícitos que esta se va encontrando a lo largo de su prevista carrera profesional. Son estas barreras las que la teoría dice que no existen, –y por ello no se ven al igual que no se vería ese «techo de cristal»– pues tanto la legislación como la preparación sobradamente demostrada avalan a la mujer, pero que a la hora de la verdad, en la cotidianidad del día a día, la invisibilidad de tales barreras –como afirman los autores– las hace inexplicablemente infranqueables.

Si en un principio se apuntaba a causas relacionadas con esa preparación y formación, –aptitud en general– ahora, ante el evidente desmoronamiento de tales argumentos se mantiene la discriminación aludiendo a la actitud de la mujer, sus motivaciones e intereses, su grado de «centralidad en el trabajo» que, según esta suposición, no es el adecuado, dado que los intereses y motivaciones, las prioridades, en fin, de la mujer no parecen ser las mismas que las del hombre,  por lo que se achacaría a la propia mujer la responsabilidad de su situación profesional (Barberá, Ramos y Sarrió, 2000), de tal forma que esa supuesta automarginación reforzarían los roles de reparto de poder entre hombres y mujeres.

Cultura organizacional, coeducación en valores y criterio de diversidad

Dado que, a pesar de los avances obtenidos al día de hoy, el peso del «techo de cristal» que la mujer soporta sobre sí, sigue siendo evidente, se hacen necesarias actuaciones hacia el cambio de una cultura organizacional estereotipada y lo que esta representa. Deben romperse ciertos arraigos socioculturales tradicionales en cuanto a las citadas relaciones de poder entre géneros, así como a la relación de la mujer con las responsabilidades familiares, de tal modo que se incida en la modificación de estos significados dentro de la llamada cultura colectiva dentro de la organización.

Cultura Organizacional

Cultura Organizacional

A esto, sería preciso, añadir acciones para la educación en valores de género en nuestra sociedad «coeducación»– con el fin de activar los procesos de cambio de cultura necesarios para sobreponerse a la marginación de la mujer. Igualmente, los autores propones medidas tales como “lograr una mayor visibilidad de las mujeres en los entornos laborales”, de tal forma que consigan aprender y usar con eficacia “las reglas no escritas” que les permitan la incorporación en mayor medida a los puestos más altos de la escala profesional.

Pero como todo proceso basado en cambios actitudinales fuertemente arraigados y entroncados con nuestras “normas” culturales, este será un proceso lento y largo. Y para conseguir acelerarlo, en el artículo tratado, también se sugiere, de manera acertada, acciones a corto plazo que faciliten la flexibilidad en el trabajo que tan buenos resultados han dado en países anglosajones cono EE.UU. y Gran Bretaña.

Y todo ello, al fin, fomentado desde el criterio de diversidad, donde desde una perspectiva más positiva, y dando un paso más, va más allá enfocando la cuestión no sólo desde la manera de acabar con ese llamado «techo de cristal» en forma de reivindicación y ruptura, sino también y además, enfatizando en el beneficio que esta diversidad, y la de género en cuestión, aporta, y muy especialmente desde el principio en que dicen los autores del artículo– “cada persona se valora por lo que es y puede aportar por sí misma”.

Con todo, estos avances en cuanto a la suma de la diversidad –“diversidad generacional, de género, racial o nacional”– son notables en el día a día de tal forma, se afirma en este artículo, que es constatable lo irreversible del planteamiento, máxime dentro de la complejidad de los entornos un tanto turbulentos en los que las economías se mueven en la actualidad, con rápidos cambios en las estructuras organizacionales que obligan a las mismas a variaciones aceleradas en las formas de plantear los negocios y, a un mismo tiempo, el trabajo con el fin del máximo aprovechamiento de los recursos existentes, de tal modo que desde la perspectiva de los trabajadores, de las trabajadoras en el caso que nos lleva se alcance la percepción de aprovechamiento y equilibrio, así como de desarrollo profesional de la mujer hasta alcanzar el lugar que en la realidad del siglo XXI a esta le corresponde.

Las diferencias existen, y eso no sólo no es malo sino que por la suma de la diversidad,  nos engrandecen.

 

1 Al referirme a los “Autores”, lo hago hacia  los del artículo en cuestión y ya citados: Ester Barberá acompañada por Amparo RamosMaite Sarrió Carlos Candela, todos ellos pertenecientes a la Universidad de Valencia.