«Crea algo con sentido»
«Crea algo con sentido», en negrita y con mayúsculas te lo encuentras, así, como de sopetón, nada más iniciar la lectura del capítulo I del libro “El arte de empezar” de Guy Kawasaki; uno más este de los tan interesantes como geniales consejos que este gurú de las nuevas tecnologías y el marketing comparte con todos en su obra.
Y ese sentido al que Kawasaki nos induce, explica el mismo autor, “no tiene que ver con el dinero, ni tampoco con el poder o con el prestigio”, se trata de “hacer del mundo un lugar mejor”.
Es un concepto asumido, –que no sé si tanto lo está la practica– en cualquier operación de marketing el de aportar valor añadido al producto o servicio dado en aras de una diferenciación que nos permita destacar, y así sobrevivir, en los mercados turbulentos en los que nos movamos. Cómo, entonces, no iba a serlo en la materia que nos toca: la del posicionamiento o, en definitiva, el marketing personal.
El conseguir encontrar ese algo que nos distinga no debería estar reñido entonces con hacerlo de forma que, a la vez, haga un bien a nuestro alrededor. Podría ser que estuviese la diferencia en “pensar con causalidad” –que diría Tad Waddington en su obra “Dejar huella”–y preguntarnos, de forma habitual, tanto el qué vamos a hacer, como el de qué manera lo habremos de ejecutar con el fin de que nuestro valor añadido sea real, eficaz y duradero.
La mejor manera de emplear la vida es gastarla en algo que sobreviva.
William James (cita recogida en “Dejar huella”)
También lo dijo en su cuarto hábito Stephen R. Covey: pensar en ganar/ganar, discurriendo consideradamente hacia los demás, de tal forma que se pudieran “sentar las bases para la convivencia y la equidad entre los seres humanos”.
Mucho se ha debatido en los últimos tiempos de asuntos como el de la llamada y repetida “reinvención” –que yo llamaría redescubrimiento, más bien y en todo caso–, de la necesidad de la innovación y de otras tantas asignaturas pendientes que con carácter prioritario –casi agresivo– deberíamos abordar con el fin de la supervivencia en esta jungla en que se ha convertido nuestro entorno profesional. Por ello, no sabía yo si a mis intuiciones solidarias se las podría llamar algo más que utopías simplemente, pero cuando mentes tan brillantes como las citadas lo manifiestan y lo defienden como manera de entender la actividad de cualquier negocio me siento vivamente esperanzando.
Y todo esto será porque piense como Kawasaki que “es perfectamente posible hacer el bien y que te vayan bien las cosas”. Y hacer las cosas bien, que te vayan bien las cosas y hacer el bien se entremezclan de manera tan sencilla como ejemplar, porque después de todo creo averiguar que
mucho tiene que ver ese “arte de empezar” con el arte de vivir, con el arte, en definitiva, de ser.
Lectura recomendada: «Guy Kawasaki: “Si no pruebas, no sabrás si estabas equivocado”» en el blog de “Emprendedores en Blogger”
Gap, o que la fuerza –de la red– te acompañe

Logo retirado por Gap
Apenas había pasado una semana del estreno de su nuevo logo, cuando la firma de moda Gap se veía en la necesidad de salir al paso ante sus seguidores, y emitía un comunicado en el que Marka Hansen, presidenta de la compañia, anunciaba la retirada del nuevo diseño y, así, zanjaba una polémica que había provocado las miles de opiniones vertidas en la red, facebook y twitter, reclamando a gritos la restauración de la que por veinte años había sido la enseña tradicional –Gap con letra blanca dentro de un cuadrado de fondo azul–.
Ni siquiera el que los ejecutivos de la firma solicitaran nuevas propuestas para la actualización de dicho logo produjo los efectos deseados; muy al contrario, aparecieron, incluso, lugares 2.0 –Gap Logo y Crap Logo– donde magnificar las protestas. El equipo directivo de una multinacional había sido derrotado por la web 2.0.
Hoy hay quien recrimina a Marka Hansen el haberse rendido ante este asunto y, de esta forma ceder un grado de poder a quien no debería tenerlo –lease a Lucy Kellaway en su artículo “Escuchar a los clientes puede ser una mala idea”– y entrar en esta reflexión estoy seguro desataría un interesante debate.
No es mi intención el juzgar hoy la actuación de la “comprensiva” presidenta. Más bien el asunto que me atrae es la constatación de esa fuerza manifiesta que la red ha adquirido, nos guste esto o no, capaz de transformar actuaciones y pensamientos. Y esto es una realidad que se palpa día a día –vease el incremento de la inversión publicitaria en España– y con una proyección que, tal vez, aún no seamos capaces de imaginar; o sí.
Defensores y detractores para esta cuestión habrá que puedan opinar con un mayor conocimiento y exactitud que un servidor, pero la cuestión es que la web 2.0 se ha convertido en el mayor escaparate, para bien o para mal, que pudiésemos, algunos, haber imaginado jamás. Mi razonamiento, pues, se basa en que si está donde está, mejor será aprovechar este recurso, con cautela y previsión, procurando que nos sirva para nuestro fin, y de forma que no se nos vuelva en contra.
Y para conseguir nuestro objetivo, pienso, es fundamental darse cuenta de un matiz, para mí, en extremo importante. La Web es un medio; nunca un fin, pues en sí misma de poco vale si no es usada de manera conveniente.
Así pues, no estaría nada mal, desde el punto de vista de nuestro posicionamiento, el que nos entretuviésemos en conocerla, estudiarla, analizarla y concluir en qué grado nos podría ser tanto de utilizad como de entretenimiento no deseado –que tampoco estamos para perder el tiempo–. Una vez realizada esta labor, si pensamos de forma afirmativa en su idoneidad –que me extrañaría que así no fuese– pues sólo queda el actuar y a todo aquel que lo hiciese, el desearle
sinceramente aquello de “que la fuerza –de la red– te acompañe”.
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No seas «Ñu»
Ya hace algún tiempo que escribí un articulo en el que hacía referencia a este animal de origen africano, el Ñu, así como al controvertido como a veces polémico, pero no por ello menos genial profesor de baile, Rafa Méndez, del conocido, entre nuestros jóvenes, concurso de baile Fama Revolutions.
Cierto es que muchas cosas, como los programas de televisión, a base de repetirse, y en aras de alcanzar el máximo nivel de audiencia, van acabando como aquellos que ostentan el poder demasiado tiempo, van degenerando y perdiendo la autenticidad que en el origen pudieran tener. Pero como fuera que aquí no se trata de hacer crítica televisiva –ni política por el momento– no quisiera desaprovechar este ejemplo que nos brinda el afamado docente, para compararlo con lo que nos lleva, el posicionamiento personal.
Y es que, desde su principio, el recibir en la “Academia” el calificativo de “Ñu” de parte de tal coreógrafo, no era como para andar muy contento, pues de lo que se trataba era de mostrarse ante el tutor como “Amazing”, “Energy” –que en este caso no nos vale Ñu como animal de compañía–.
Y el asunto es que está muy claro. ¿Qué es un Ñu? Pues un Ñu no es otra cosa que un animal; un animal más de los que habitan en la sabana africana. Viven en manadas, grises y uniformes manadas de cientos, y son todos iguales, muy iguales. Ante la menor sospecha de peligro se aterran. Y su terror y lo combaten escondiéndose los unos detrás de los otros para así no ser reconocidos, para así, estiman, tener una oportunidad de salvación.
Esto es un Ñu. Simplemente.
Todos tenemos miedo. No es malo tenerlo. Lo que más debemos temer del miedo es a este mismo y que sea él el que se adueñe de nosotros. Tan sólo eso.
A lo único que tenemos que temer es al miedo por sí mismo.
Franklin Delano Roosevelt
De este modo, si es de posicionamiento personal de lo que estamos hablando, precisamente de lo que se trata, más que de combatir el miedo, sería el de asumir que existe, que está ahí, de aprender a convivir con este si fuera preciso, pero no desde el paisaje gris, sino buscando nuestro lado “Amazing”, que está seguro, y evitando,
siempre, siempre, convertirnos en un «Ñu».
«Posicionamiento personal y llegar y besar el santo»
El pasado 31 de agosto, Andrés Pérez Ortega publicaba un muy interesante artículo titulado “¿Quieres ganar dinero fácil en Internet? Pues aquí no es” en el que el autor se mostraba preocupado en cuanto a determinados mensajes engañosos que empiezan a ser el pan nuestro de cada día en esto que se ha dado por llamar la 2.0. Así, en dicho artículo, afirmaba, a la vez que denunciaba nuestro amigo don Andrés: Read more 

















