«Marketing Personal» Recapitulando (I)
Ahora que se acaban de cumplir los primeros seis meses desde que comenzara esta nueva andadura de la presente bitácora, –desde la cual, por cierto, siempre he intentando compartir estos asuntos desde la perspectiva más humanista de los Recursos Humanos– he considerado que, tal vez, no estaría de más echar una mirada atrás y, como recapitulando, repasar las cuatro ideas que sobre el Marketing Personal he intentado trasladar al lector.
En el primer artículo publicado, se intentaba constatar algo que creo ya todos –tirios y troyanos– damos por sentado y aceptado que no es otra cosa que el cambio sufrido por nuestro mercado de trabajo, ya no sólo por la coyuntura que atravesamos, sino porque es de suponer que el afirmar aquello de que ya nada va a ser igual para el profesional tras esta economía possuprime, no va a ser ningún disparate. Read more 
«La libertad, el profesional autónomo y la recuperación del Mercado Laboral»
Ya se ha abordado en alguna ocasión desde esta bitácora, aunque tal vez no con la suficiente profundidad,el concepto de la «Marca Usted», al igual que se citaba al precursor de la misma, el gurú empresarial, Tom Peters, el cual nos advirtiera con aquello de…
«El trabajo –el suyo y el mío–, tal y como lo conocemos en la actualidad, será reinventado en el transcurso de los diez próximos años. Así de sencillo. Y así de profundo.»
siendo esta una afirmación muy certera, si tenemos en cuenta que la pronunció justamente hace ahora algo más de una década.
De esta forma, que el Mercado Laboral ha cambiado es una obviedad, pero que ya nunca volverá a ser el de antes ha dejado de ser un pronóstico para convertirse en una verdad palpable que se observa y constata con el transcurrir de los acontecimientos, día a día, dentro de nuestro turbulento entorno.
Tom Peters asumía estos previsibles cambios –en lo que entonces el llamaba “trabajadores de oficina”– congratulándose en extremo al suponerlos una liberación del profesional que pasaba de la esclavitud de férreas y ajenas normas dispuestas por otros a la libertad de hacer, de decidir, de elegir y construir la propia realidad profesional. “La revolución está en marcha”, afirmaba.
Mientras la economía del conocimiento y del saber se iba abriendo paso, Peters proponía “un Transplante de Actitud”, que no era otra cosa que sentir, pensar y, sobre todo, actuar como profesionales independientes. Cada profesional se convertía, desde ese momento, en su propia «Marca Usted». «Así de sencillo. Y así de profundo.»
Hoy, lo cierto es que no está el asunto para mucha congratulación, pero no es menos cierto que Tom Peters ya no es el único que defiende este planteamiento animando al cambio de actitud en el concepto del trabajo. Por fortuna, otros grandes profesionales –algunos, verdaderos visionarios– han ido sembrando día a día en nuestras conciencias esa semilla que permita la apertura de mente necesaria para asumir nuestra propia responsabilidad sobre el futuro, el nuestro y el de todos.
Por todo ello, hoy más que nunca, es necesario, resulta imprescindible resaltar la figura del verdadero héroe de esta revolución: el profesional autónomo. Y esto, hasta el extremo de atreverme a afirmar que la recuperación del Mercado Laboral pasa indefectiblemente por la recuperación de la figura del autónomo como motor de la economía y de la creación de empleo.
Sólo si se fomenta ese espíritu emprendedor, sólo si se apoya esa capacidad de sufrimiento y esfuerzo profesional, sólo si se diseña un contexto en donde el profesional autónomo tenga facilidad de acción necesaria, se volverá a ver algo de luz sobre un Mercado de Trabajo apático, desdibujado, crítico, que no se ajusta a la nueva realidad social y económica del nuevo siglo.
Tom Peters vio en todo esto una oportunidad.
Ellos han dejado de ser responsables de nuestra carrera profesional –y, por extensión, de nuestra vida–. Lo somos nosotros; de nosotros depende lo que vayamos a ser.
Posiblemente así sea aunque ahora, entre lo espeso del momento, nos cueste verlo. Posiblemente lo tendremos mucho más complicado, pero, posiblemente consigamos ser libres. De nosotros depende.
Francis Atienza – marca personal con nombre propio
Francis Atienza nació en Alicante hace 38 años y aunque llegada la hora de comenzar a labrarse un porvenir lo hiciese en la Facultad de Sociología de la Universidad de Alicante, no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que su verdadera vocación residía en el mundo del photoshop, el diseño gráfico, y la fotografía.
Decididamente, como suele pasar cuando alguien marca de forma personal, optó por desoír los consejos de los que le animaban a la certidumbre de un futuro más o menos tranquilo amparado bajo un título universitario para, al final, emprender el camino profesional haciendo, le pesase a quien le pesase, lo que más le gustaba. Casi veinte años han pasado desde entonces y casi veinte años lleva viviendo biológica y espiritualmente de la profesión que siempre le había llenado.
Según nos cuenta y reconoce que esto, lejos de ser fruto del azar, lo ha conseguido a base de mucho estudiar y estudiar, a investigar e investigar a base de ver cientos de miles de fotografías; luego otro mucho de practicar y practicar y muchísimo por haber tenido “la fortuna” de rodearse de los mejores de los que ha podido aprender y aprender.
Y así, con años, con trabajo, con esfuerzo y dedicación, entregándose por entero a hacer lo mejor y más auténticamente posible lo que verdaderamente sabes hacer es como, al fin, el tiempo te va colocando en tu lugar y acabas convirtiéndote, a veces sin pretenderlo, en ese alguien que ya destaca.
Y si a eso le sumas el valor añadido que supone ser una grandísima persona el producto resultante de la operación es una auténtica y verdadera «Marca Personal» de quien, por cierto, me siento muy orgulloso de ser hermano.
Primero… SER
Esta mañana, al ir a comprar la prensa del día, me he encontrado con la edición del mes de febrero de la revista Capital dedicada, en esta ocasión, de forma muy amplia, a tratar el asunto del Marketing Personal y de la manera de venderse uno mismo, cosa esta que, por cierto, me ha causado una gran alegría.
Y esto ha sido así –el alegrarme, digo– porque me satisface ver como cada vez son más los profesionales que vamos cayendo en la cuenta de que ya va siendo necesario el que nos vayamos adaptando a la nueva realidad –nos guste o no– del nuevo Mercado de Trabajo en el que nos movemos.
La semilla de quienes fueron “visionarios” –Tom Peters y Andrés Pérez, por ejemplo– y de otros tantos que se fueron sumando al concepto del branding personal, ya germinó y comienza a echar buen fruto.
Pero con todo este revuelo de la marca personal habrá que llevar buen cuidado, que si ya se dijo desde aquí que en este asunto no se trata de llegar y besar el santo, es momento este de reflexión, pues no vaya a ser, principalmente, que nos pongamos a vender sin tener preparado primero el producto a entregar.
Y para ello habrá que comenzar con un ejercicio de introspección que nos permita conocernos –o reconocernos– más eficientemente y descubrir –o redescubrir– aquello con lo que podamos sorprender.
Todo paso a paso, sin desviarnos del camino; asumiendo riesgos con valentía pero con cordura; desde el esfuerzo, el trabajo y la honradez; con seriedad pero con talante y buen semblante; sabiendo que la cosecha sólo viene tras la siembra; reconociendo que lo que queramos alcanzar, para que sea verdadero se habrá antes que ganar; siempre con el fin en mente de llegar, y de esa forma, posicionándonos, destacar en la autenticidad; y nunca, nunca, convertirnos, ni por asomo, en esos vendedores de humo que tanto podemos llegar a detestar y no ser de esta forma por eso mismo detestados.
Y ahora que siga la fiesta y el optimismo del Marketing Personal, pero por todo lo dicho pienso que no sería ningún disparate comenzar
la labor primeramente, y desde la transparencia, por ocuparnos de… ser, de tal modo que lo que ofrezcamos, de verdad, presumiendo de excelencia, sea.
«O te ayudas tú o no te ayuda nadie — “Expertología” de Andrés Pérez Ortega»
Capítulo 0. Presentación; primera frase del texto “Éste es un libro de autoayuda (o te ayudas tú o no te ayuda nadie)”. Y con esto sería casi suficiente para captar el mensaje que se nos quiere transmitir desde «Expertología. La ciencia de convertirse en un profesional de referencia».
El asunto es que don Andrés Pérez Ortega no nos deja solos y, en este su segundo libro, nos muestra el “cómo”, desmenuzando el proceso, conseguir posicionarnos como expertos en aquello que mejor sabemos hacer porque, nos asegura Andrés y yo comparto, “todos somos buenos en algo”, y, afirmo, tenemos que aprovecharlo –no nos queda otra– si queremos conseguir no sólo sobrevivir, sino más allá, destacar en este complicado entramado del turbulento Mercado de Trabajo que nos ha tocado en suerte.
«En el mundo del conocimiento en el que nos estamos adentrando, si no destacas, te quedas fuera.»
Por ello, sería poco menos que imposible tener este fantástico libro entre las manos, conocer a don Andrés Pérez Ortega y no compartir una reflexión sobre quien es pionero y muy prestigioso profesional del Branding Personal en este país.
No cabe duda que no hay cosa mejor que adentrarse entre las páginas de este libro para averiguar lo que puedes encontrar en «Expertología», pero en este acercamiento a la obra de don Andrés –y coincidiendo con la opinión de otra gran profesional como es Mertxe Pasamontes– lo primero que cabría decir es que «Expertología» es un manual y un manual muy práctico.

Andrés Pérez Ortega y el autor de este blog en Alicante
«Expertología» es, sin lugar a dudas, un libro para tener siempre a tu alcance, siempre a mano; lo que yo llamo un “libro de mesita de noche”, al cual dirigirnos tantas veces como queramos para hallar tanta inspiración como sabiduría, como soluciones reales en nuestro trabajo de posicionamiento profesional.
Por otro lado, «Expertología» es un libro muy claro, tan claro como es siempre Andrés: “Los milagros no existen (al menos en las empresas)”. “Nadie da nada gratis y allá donde quieras llegar sólo lo conseguirás con tu propio trabajo y esfuerzo” –en un artículo publicado en Expansión y Empleo–.
Por todo ello, Andrés Pérez Ortega, desde «Expertología» nos anima a emprender ese viaje de profesionalización desde la transparencia que le caracteriza, orientándonos certeramente y sin tapujos ni falsos atajos. “Uno de los capítulos trata sobre la creación de tu “producto”. Porque si no tienes nada que ofrecer y además no estás en continuo desarrollo, todo lo demás es inútil” nos advierte.
Con todo, «Expertología» es un libro dirigido a “los profesionales que quieren escapar del cubículo, para personas que tienen la capacidad de dedicarse a lo que les gusta y para trabajadores valiosísimos que han quedado fuera de un mercado enfermo”, y por poco que nos paremos a pensar, descubriremos sin equivocarnos que todos estamos entre esta selección.
“Se trata –en fin– de entender que todos somos expertos en un ámbito más o menos amplio. No es una cuestión de edad, estudios o experiencia. Cada persona tiene en su “mochila” suficientes elementos para
construir algo atractivo y valioso. Piénsalo un poco. ¿No recurren siempre a ti para resolver, mejorar o hacer algo?”. Piénsalo; nos lo dice Andrés Pérez Ortega y yo aseguro que merece la pena.
El concepto de la «Marca Usted»
En la vida todavía, y por fortuna, tenemos de vez en cuando esos pequeños momentos, que aún mezclados y añadidos entre la bendita rutina del día a día, hacen que uno piense que ha merecido la pena el levantarse por la mañana. Son asuntos, por lo general, sencillos y, normalmente, imprevistos.
Un buen ejemplo de esto, en mi caso, podría ser el tener la oportunidad de compartir una interesante plática con una persona interesante; que no es ni más ni menos lo que hace un par de mañanas me ocurrió con mi buena amiga Gabriela Molise.
El tema de la conversación estuvo centrado en la situación del mercado de trabajo en el momento presente, y alguna particularidad añadida nada desdeñable de abordar como podría ser la problemática de una correcta reincorporación a la vida laboral del –según Griñán, oferente de empleo– más habitualmente conocido como desempleado y, en este caso, de larga duración.
Y es que cuando alguien, aun con la mochila de la vida rebosante de vivencias, experiencia y profesionalidad, se ve apartado, a veces de forma traumática, durante un periodo más o menos largo de la actividad y el ejercicio de su profesión, es muy probable que empiece a sentir temores y ansiedades ante un futuro incierto que no sabe muy bien no sólo como vendrá, sino como desearía que llegase.
Y en este contexto, entre planteamientos, hipótesis y enfoques que sobre el asunto íbamos compartiendo, como una alternativa que pudiese mejorar la visión de nuestro impredecible mañana, apareció el ya conocido concepto de la «Marca Usted» que Tom Peters esgrimiera hace ya más de una década.
Ellos han dejado de ser responsables de nuestra carrera profesional –y, por extensión, de nuestra vida–. Lo somos nosotros; de nosotros depende lo que vayamos a ser.
Tom Peters (en 50 Claves para hacer de usted una Marca)
De esta manera, el planteamiento se transforma en un ejercicio de responsabilidad personal; en el reto apasionante de tomar las riendas de nuestra propia vida; básicamente, tan sencillo y tan complicado a un mismo tiempo.
Y nadie dice que esto sea fácil –y con la que está cayendo–, pero la forma de entender este complicado asunto, según mi parecer, pasa por asumir que somos profesionales, inmersos en un turbulento entorno, en el que ofrecemos unos servicios –nuestro trabajo– a un cliente –la empresa– que nos abonará por los mismos un precio estipulado durante un periodo de tiempo acordado, desde la visión de una transacción comercial: básicamente, tan sencillo y tan complicado como esto.
Posiblemente ya nunca tengamos la ocasión de realizar el mismo trabajo, día tras día, para una misma empresa, durante toda una vida. Posiblemente ya nunca volvamos a trabajar, a vivir de la misma manera. Posiblemente nuestra vida se convierta algo más incomoda pero, como dijera Tom Peters, “nos la han devuelto. El desafío:
¿Qué vamos a hacer con ella?”.
Lectura recomendada:




«El trabajo –el suyo y el mío–, tal y como lo conocemos en la actualidad, será reinventado en el transcurso de los diez próximos años. Así de sencillo. Y así de profundo.»












