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Posts from the ‘Estrategia y gestión’ Category

28
oct

«Crea algo con sentido»

Guy Kawasaki (Fuente Galería de datadirt)

«Crea algo con sentido», en negrita y con mayúsculas te lo encuentras, así, como de sopetón, nada más iniciar la lectura del capítulo I del libro “El arte de empezar” de Guy Kawasaki; uno más este de los tan interesantes como geniales consejos que este gurú de las nuevas tecnologías y el marketing comparte con todos en su obra.

Y ese sentido al que Kawasaki nos induce, explica el mismo autor, “no tiene que ver con el dinero, ni tampoco con el poder o con el prestigio”, se trata de “hacer del mundo un lugar mejor”.

Es un concepto asumido, –que no sé si tanto lo está la practica– en cualquier operación de marketing el de aportar valor añadido al producto o servicio dado en aras de una diferenciación que nos permita destacar, y así sobrevivir, en los mercados turbulentos en los que nos movamos.  Cómo, entonces, no iba a serlo en la materia que nos toca: la del posicionamiento o, en definitiva, el marketing personal.

El conseguir encontrar ese algo que nos distinga no debería estar reñido entonces con hacerlo de forma que, a la vez, haga un bien a nuestro alrededor. Podría  ser que estuviese la diferencia en “pensar con causalidad” –que diría Tad Waddington en su obra  “Dejar huella”–y preguntarnos, de forma habitual, tanto el qué vamos a hacer, como el de qué manera lo habremos de ejecutar con el fin de que nuestro valor añadido sea real, eficaz y duradero.

La mejor manera de emplear la vida es gastarla en algo que sobreviva.

William James (cita recogida en “Dejar huella”)

También lo dijo  en su cuarto hábito Stephen R. Covey: pensar en ganar/ganar, discurriendo consideradamente hacia los demás, de tal forma que se pudieran “sentar las bases para la convivencia y la equidad entre los seres humanos”.

"El arte de empezar"

Mucho se ha debatido en los últimos tiempos de asuntos como el de la llamada y repetida “reinvención” –que yo llamaría redescubrimiento, más bien y en todo caso–, de la necesidad de la innovación y de otras tantas asignaturas pendientes que con carácter prioritario –casi agresivo– deberíamos abordar con el fin de la supervivencia en esta jungla en que se ha convertido nuestro entorno profesional. Por ello, no sabía yo si a mis intuiciones solidarias se las podría llamar algo más que utopías simplemente, pero cuando mentes tan brillantes como las citadas lo manifiestan y lo defienden como manera de entender la actividad de cualquier negocio me siento vivamente esperanzando.

Y todo esto será porque piense como Kawasaki que “es perfectamente posible hacer el bien y que te vayan bien las cosas”. Y hacer las cosas bien, que te vayan bien las cosas y hacer el bien se entremezclan de manera tan sencilla como ejemplar, porque después de todo creo averiguar que mucho tiene que ver ese “arte de empezar” con el arte de vivir, con el arte, en definitiva, de ser.

Lectura recomendada: «Guy Kawasaki: “Si no pruebas, no sabrás si estabas equivocado”» en el blog de “Emprendedores en Blogger”

23
oct

La «Felicidad Nacional Bruta» en Bután, el reino donde la felicidad sí importa

Bután

འབྲུག་ རྒྱལ་ཁབ་, Dru Gärkhap o Bruf rGyal-Khab, en inglés Kindom of Bhutan, o  en definitva, el Reino de  Bután, es un pequeño estado situado entre China e India, en plenas montañas del Himalaya, donde desde que su cuarto rey, Jigme Singye Wangchuck, comenzara una política de exposición gradual al mundo exterior, culminada con su abdicación sobre su hijo, el joven monarca  Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, y con la cesión, por parte de este, del poder real al pueblo soberano en el año  en 2008, ha conseguido importantes avances sociales y económicos –pues cuentan que posiblemente alcance los Objetivos del Milenio estipulados por la ONU en el año 2012–; hasta el punto que, precisamente, si ahora estamos hablando de este pequeño país es porque Bután es un reino donde la felicidad, verdaderamente, sí importa.

Fundación Pequeño Deseo

Y es que ¿han oído hablar del índice de Felicidad Nacional Bruta? Pues no siendo algo nuevo –véase ya en 2008 “Bután, potencia nacional bruta”–  y dado el vigoroso y renovado resurgir de nuestro presidente desde su anhelado empeño en guiarnos a través de una ”profunda” transformación del estado del bienestar –tan tristemente añorado por la mayoría de los españoles– tal vez bien le convendría a este atenerse a las consideraciones del primer ministro de Bután, Jigme Thinley, que tuvo a bien compartir en el marco del I Congreso Internacional de la Felicidad celebrado en Madrid bajo el patrocinio de Coca-Cola.

La Felicidad Nacional Bruta, una premisa basada en el convencimiento de que, por encima de todo, la principal responsabilidad de un gobernante es ayudar al ciudadano a alcanzar la felicidad y no sólo desde sus necesidades materiales –¿estado de bienestar?–, sino también desde las necesidades espirituales. Y de esta forma, su política económica se sustenta en cuatro pilares fundamentales: un desarrollo económico igualitario y sostenible –desde el convencimiento de que no se puede ser feliz sin haber cubierto un mínimo de necesidades–, la conservación de la naturaleza, la preservación de la cultura y unas transparentes prácticas de buen gobierno.

Así, en una entrevista concedida a ABC, el primer ministro afirma:

 

Jigme Thinley (Fuente ABC.es)

“Estas cuatro columnas son los indicadores principales en los que basamos nuestro desarrollo. La meta no es sólo impulsar el crecimiento económico y material sino promover el bienestar humano en un entorno social de equidad. El desarrollo no se puede lograr a costa de nuestra diversidad cultural y nuestros valores humanos; no puede comprometer el medio ambiente y la ecología. En Bután, por ejemplo, hemos incrementado el área de bosques en los últimos 30 años, desde el 46% hasta el 72% actual”.

Jigme Thinley

No conozco la auténtica realidad social de Bután sino más por lo leído en estos últimos días, pero el planteamiento en cuestión es muy atrayente. ¿Sería posible, extrapolando este asunto al mundo empresarial, sacar deducciones concluyente sobre su idoneidad?

Cada vez conocemos más sobre la relación entre el afecto y su importante influencia en el funcionamiento de las organizaciones y la productividad del empleado. Son muchos los autores que así se manifiestan –acabo de leer un muy interesante   artículo de Barsade y Gibson “Los motivos por los que el afecto es importante en las organizaciones”, el cual recomiendo por ser de un grandísimo interés–. ¿Por qué, pues, cuesta tanto asimilar una realidad tan palpable?

Reino de Bután

Pues tal vez podría ser porque cada vez conocemos más pero, a un mismo tiempo, aprendemos menos. Desoímos una y otra vez las voces de quienes nos alientan a tomar en cuenta estas consideraciones, como los ya citados BarsadeGibson o Salovey y Mayer –padres estos últimos de la Inteligencia Emocinal–.

Muchas cosas deben ir cambiando si queremos aproximarnos a conceptos como el índice de Felicidad Profesional Bruta en nuestras organizaciones. Pero debemos suponer que seremos capaces de hacerlo acercándonos, poco a poco, al concepto lovework –aun no siendo yo muy dado a los anglosajonismos–. Y, posiblemente, de esta forma consigamos adecuar competencias y actitudes de forma que converjan en la dirección de la mejora continua dentro de nuestro entorno profesional.

Claro que si hablamos de entorno, en esa cuestión, el de Bután simplifica mucho el asunto.

Noticias relacionadas:

Felicidad por decreto: ¿y si fuera una nueva asignatura en el colegio? en El Confidencial

El reino que mide la felicidad en Expansión.com

19
oct

Gap, o que la fuerza –de la red– te acompañe

Logo retirado por Gap

Apenas había pasado una semana del estreno de su nuevo logo, cuando la firma de moda Gap se veía en la necesidad de salir al paso ante sus seguidores, y  emitía un comunicado en el que Marka Hansen, presidenta de la compañia, anunciaba la retirada del nuevo diseño y, así, zanjaba una polémica que había provocado las miles de opiniones vertidas en la red, facebook y twitter,  reclamando a gritos la restauración de la que por veinte años había sido la enseña tradicional –Gap con letra blanca dentro de un cuadrado de fondo azul–.

Ni siquiera el que los ejecutivos de la firma solicitaran nuevas propuestas para la actualización de dicho logo produjo los efectos deseados; muy al contrario, aparecieron, incluso, lugares 2.0 –Gap Logo y Crap Logo– donde magnificar las protestas. El equipo directivo de una multinacional había sido derrotado por la web 2.0.

Hoy hay quien recrimina a Marka Hansen el haberse rendido ante este asunto y, de esta forma ceder un grado de poder a quien no debería tenerlo –lease a Lucy Kellaway en su artículo “Escuchar a los clientes puede ser una mala idea”– y entrar en esta reflexión estoy seguro desataría un interesante debate.

Logo clásico de Gap

No es mi intención el juzgar hoy la actuación de la “comprensiva” presidenta. Más bien el asunto que me atrae es la constatación de esa fuerza manifiesta que la red ha adquirido, nos guste esto o no, capaz de transformar actuaciones y pensamientos. Y esto es una realidad que se palpa día a día –vease el incremento de la inversión publicitaria en España– y con una proyección que, tal vez, aún no seamos capaces de imaginar; o sí.

Defensores y detractores para esta cuestión habrá que puedan opinar con un mayor conocimiento y exactitud que un servidor, pero la cuestión es que la web 2.0 se ha convertido en el mayor escaparate, para bien o para mal, que pudiésemos, algunos, haber imaginado jamás. Mi razonamiento, pues, se basa en que si está donde está, mejor será aprovechar este recurso, con cautela y previsión, procurando que nos sirva para nuestro fin, y de forma que no se nos vuelva en contra.

Y para conseguir nuestro objetivo, pienso, es fundamental darse cuenta de un matiz, para mí, en extremo importante. La Web es un medio; nunca un fin, pues en sí misma de poco vale si no es usada de manera conveniente.

Así pues, no estaría nada mal, desde el punto de vista de nuestro posicionamiento, el que nos entretuviésemos en conocerla, estudiarla, analizarla y concluir en qué grado nos podría ser tanto de utilizad como de entretenimiento no deseado –que tampoco estamos para perder el tiempo–. Una vez realizada esta labor, si pensamos de forma afirmativa en su idoneidad –que me extrañaría que así no fuese– pues sólo queda el actuar y a todo aquel que lo hiciese, el desearle sinceramente aquello de “que la fuerza –de la red– te acompañe”.

29
sep
Trabajadores en el Mercado Laboral

«Nuestra particular e intensa vida comercial»

 

Nada de particular ni de sorprendente tendría la afirmación en cuanto a que…

“El trabajo –el suyo y el mío–, tal y como lo conocemos en la actualidad, será reinventado en el trascurso de los diez próximos años. Así de sencillo. Y así de profundo”

Tom Peters

si no fuera por la casi inapreciable circunstancia de que tal premisa fuera enunciada, precisamente, hace diez años. Read more »