Y se trata de presentar la mejor y más auténtica y sincera de tus facetas.
En la ponencia impartida por Manuel Sola –Delega Networking– bajo el título “Técnicas de Networking para emprendedores”, el primer tema a tratar abordaba el asunto de la presentación.
Se trataba, nos decía Manuel, de descubrir “la importancia que tiene practicar nuestro discurso de presentación, de cómo queremos que nos conozcan los demás y sobre todo, qué les podemos ofrecer y qué andamos buscando”.
Y no es nada fácil. Es curioso observar cómo a las personas nos cuesta tanto presentarnos; por lo menos de una forma efectiva. Sobre todo es llamativo, en los eventos de networking, por ejemplo, donde tras una buena presentación podremos recoger más beneficios de los que nos imaginamos, al final del evento en cuestión, solemos darnos cuenta de lo mal que lo hemos hecho –si es que lo hemos hecho y no no nos hemos escabullido entre la gente evitando la situación–.
No es nada fácil. Requiere un importante ejercicio de reflexión y, a la vez, de síntesis –que a ver si tanto practicar los 140 caracteres nos va sirviendo de algo– siendo este asunto de tal importancia que no se puede dejar, de ninguna de las maneras, a la improvisación. «Sólo tienes una oportunidad para causar una primera buena impresión»
Se trata de poder comunicar a quien tenemos enfrente, de una manera clara, sencilla y escueta, quiénes somos y qué podemos hacer por el otro; en qué podemos ayudarle y, a partir de ahí, comenzar a estrechar lazos. Se trata de preparar nuestra tarjeta de visita; una tarjeta flexible que podamos amoldar –desde la auntenticidad– según la situación lo precise; y para eso necesitamos reflexionar.
Reflexionar para conocernos, primeramente, a nosotros mismos, de tal modo que conozcamos nuestras fortalezas.
Reflexionar sobre las necesidades de nuestro entorno para poder detectar, de esta manera, nuestras oportunidades.
Y reflexionar sobre la mejor manera de transmitir adecuadamente nuestra verdadera esencia. Porque no se puede separar una cosa de otra.
No es nada fácil. No deberíamos olvidar que «sólo tenemos una oportunidad para causar una primera buena impresión» de la misma forma que siempre tendríamos que tener muy presente que
tras un buen envoltorio, tras una marca de prestigio, deberá haber siempre, siempre un buen producto acorde al nivel.





